Una cuestión de amor

La experiencia de una joven enamorada de Cristo.

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Nombre: María de Betania
Lugar: Salamanca, Castilla y León, Spain

21.9.07

Objeto de contemplación

Recientemente un par de compañeros de trabajo han acudido a mí para preguntarme por lugares en los que se pueda realizar un retiro en solitario en un ambiente monástico. Eso no tendría nada de particular si no fuera porque en ambos casos nos encontramos ante personas que, si bien han recibido el Bautismo de pequeños, se declaran agnósticos o, incluso, abiertamente ateos. ¿Cómo se puede sentir empujado un no creyente a pasar unos días en completa soledad en un entorno radicalmente religioso, si no es para buscar una mayor intimidad con Dios?

Uno de estos colegas me contaba hace unas semanas que este verano alguien le había dejado un libro sobre espiritualidad cristiana. En contra de lo que inicialmente había pensado, el texto le resultó atractivo. De hecho, su curiosidad lo llevó a buscar más escritos sobre estos temas, y se topó con las obras del Maestro Eckhart (un místico alemán del Medioevo cuyo nombre no resultará desconocido a aquellos versados en literatura sobre contemplación), que le parecieron fascinantes. Pero mi amigo no se centró en exclusiva en volúmenes que trataran de oración, sino que también emprendió la lectura de otros que expusieran cuestiones de moral católica. Y, al llegar a este punto, percibió una ruptura entre ambos aspectos de nuestra religión, resultándole imposible encajar el uno con el otro. Me preguntaba dónde podía estar el nexo que conectara toda esa seductora y etérea atmósfera de la mística con la aparente rigidez y terrenal pesadumbre de unas normas de vida que nuestra débil naturaleza muchas veces rechaza.

La otra compañera me confesó que ya en otras ocasiones se había retirado en algún monasterio para meditar, pero que esta vez no quería ir a uno de monjas, sino a alguno masculino para que la dejaran en paz y no intentaran convertirla, ya que era atea y se encontraba muy a gusto en su posición, a la cual había llegado tras haber sido educada en un colegio de religiosos (!). Según me dijo, la atraía de una manera irresistible todo lo referido a la contemplación, y por eso sentía la necesidad de alejarse del mundo cada cierto tiempo y gustar de las suaves emanaciones espirituales que surgen de los muros monásticos. Entonces, yo le repliqué que no me era posible imaginar que se pudiera tener una actitud verdaderamente contemplativa sin un Dios al que elevar el alma en la oración. Para mí, orar es amar, y cuando me dirijo a mi Señor, no me quedo en meras técnicas de relajación, de meditación centrante o de no sé cuántas tendencias extrañas que pululan por ahí, sino que dejo que mi corazón se abra a la presencia de Aquel que me ha creado y que cada día de mi vida me sostiene con su amor inefable. La forma que adopte mi oración dependerá del momento particular en el que se desarrolle: unos días estoy muy habladora con mi Amado, y otros simplemente me dejo abrazar por Él en la soledad de una capilla; a menudo le dirijo una mirada de complicidad en medio de mis ocupaciones con una breve frase, que muchas veces tomo de algún pasaje de la Biblia (especialmente del libro de los Salmos), o me introduzco en la "celda interior" que Él ha creado para mí en el centro de mi alma y avivo el fuego de amor que arde en ella. Tengo muchas maneras de orar... ¡pero no podría concebir ninguna que me llevase a contemplar la nada! O, peor aún, que no me hiciera elevarme hacia el Altísimo, sino que me mantuviera encerrada y complacida en mi propio yo.

El conocer estos dos casos de gente que siente una cierta inquietud por lo espiritual, pero que no da el paso de abrirse a Dios, me ha hecho reflexionar sobre una serie de cuestiones. La primera es dar una respuesta al amigo que no consigue unir en su mente oración y moral cristiana. Pues bien, nada más sencillo: cuando oramos, nos dejamos invadir por el Señor, que es el Amor mismo. Jesús dice: "si me amáis, guardaréis mis mandamientos" (Jn 14, 15). Y San Pablo afirma: "uno que ama a su prójimo no le hace daño; por eso amar es cumplir la ley entera" (Rm 13, 10). Por tanto, no es posible tener verdadera oración y vivir ajenos a las normas morales del Cristianismo. ¿No lo dijo acaso también muy claro nuestra Santa Madre Teresa de Jesús en sus Moradas: "para esto es la oración, hijas mías; de esto sirve este matrimonio espiritual: de que nazcan siempre obras, obras" (7M)?

La segunda cuestión que me intranquiliza es por qué hay tantos hermanos bautizados que han ido abandonando la Iglesia al llegar a la adolescencia y a la edad adulta. Aquí hemos de hacer todos examen de conciencia: ¿qué ejemplo estamos dando los que sí nos declaramos católicos convencidos, tanto seglares como religiosos? ¿Qué ven los demás en nosotros? ¿A Cristo viviendo a través de los que nos decimos seguidores suyos o a un cúmulo de incoherencias entre lo que declaramos creer y lo que realmente hacemos? ¿Hemos dejado acaso apagar esa llama de amor de Dios, de manera que ya no es capaz de prender fuego en los corazones de los que nos rodean? Y, relacionando este problema con el que he expuesto en el párrafo anterior, formularé una última pregunta: ¿es que nos hemos olvidado de la frase de Jesús en que Éste nos dice: "la señal por la que conocerán que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros" (Jn 13,35)?

Por último, no puedo ignorar algo que, por desgracia, está haciéndose cada vez más presente en nuestra sociedad: el desprecio de todo aquello que suponga renuncia o sacrificio. Muchos buscan, refugiándose en una espiritualidad superficial y relativista, los gustos y consuelos de la oración, pero no admiten la otra cara del mensaje de salvación que nos trae Jesús: la que implica olvidarse de uno, salir de nuestro egoísmo y darnos a Dios y al prójimo por amor. Esta exigencia suena terriblemente dura, y lo es, en efecto, si intentamos llevarlo a cabo apoyándonos en exclusiva en nuestras fuerzas. Pero, si nos fiamos de Aquel que recorrió el camino de la Cruz y se dejó clavar en ella porque nos amó hasta el extremo, veremos cómo la fuerza de su gracia nos sostiene en los momentos más difíciles y nos ayuda a seguir subiendo hasta la deseada cumbre, atravesando los riscos más escarpados y sorteando los abismos más profundos. Todo lo podemos en Cristo, pero para eso debemos dejarnos acompañar por Él, cosa que sólo es posible hacer si obedecemos el mandato que nos da en Lc 9, 23: "si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame". ¿Y qué mejor modo para empezar que despojarse de miedos, comodidades y cobardías, dando el paso de ir a liberarnos "del pecado que nos ata" (Hb 12, 1) mediante el sacramento de la Reconciliación?

"Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío; tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?" (Salmo 41).

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9 Comments:

Anonymous Anónimo said...

¡Hola Maria! Es la primera vez que te leo y es un tema muy interesante que tocas en tu último artículo. Creo que es muy importante lo que tú dices – dar un buen ejemplo a los que están bautizados, pero han abandonado la práctica religiosa, y para dar ese ejemplo tenemos que saber cuales son las verdades de nuestra propia fe. Como no sé quien eres tú, curioseé en tu perfil, y me impacto muchísimo ver que por un lado pones tu horóscopo y tú año zodiacal, o sea te presentas refiriendo a las creencias y espiritualidades orientales que suponen la influencia de las estrellas en el destino de un ser humano y por lo tanto no creen en el libre arbitrio, a demás cuestionan las mismas estrellas para adivinar el futuro que consideran inevitable. Por otro lado te presentas como una cristiana, católica, atraída por la espiritualidad carmelitana, o sea creyente en el libre arbitrio y la gracia de Dios. Pues el Catecismo de la Iglesia católica pone los horóscopos al mismo pie que la magia y el ocultismo y lo considera como gran ofensa al Señor (lo puedes comprobar en el punto 2116). Las dos cosas – horóscopos y la fe en Cristo son totalmente incompatibles, aunque los horóscopos están muy de moda en Europa, por cierto encuentras una pagina dedicada a este tipo de cosas en cualquier periódico. A mi modo de ver, tu posición es tan contradictoria como la de tu conocida atea que quiere irse a un monasterio para relajarse. Ojala la referencia al horóscopo en tu perfil sea mera ignorancia como lo espero de todo mi corazón, por que si lo crees de verdad tendrías que comprobar sobre que verdades se basa tu fe, ya que uno no puede ser cristiano y practicante de religiones orientales a la vez, ¿no te parece?

2:43 PM  
Blogger María de Betania said...

Querido lector:

Tienes toda la razón del mundo en cuanto a la incompatibilidad de las creencias en los horóscopos y la fe cristiana, pero aquí me veo obligada a hacer una aclaración importante: lo del signo zodiacal lo pone Blogger (el sitio web en el que se aloja esta bitácora) por defecto, calculándolo según la fecha de nacimiento que se introduce al realizar el registro de usuario. No veo cómo puedo eliminarlo de ahí. Por eso aparece, aun en contra de mi voluntad.

Espero que mi respuesta haya aclarado tus dudas. Recibe un abrazo muy fuerte de esta hermanilla.

7:15 PM  
Blogger Catalina de Jesús said...

Querida María:
Me ha gustado mucho tu última entrada.Hay muchos que se sienten atraidos por la Mística, pero que piensan que nada tiene que ver todo eso con las normas morales de la Iglesia Católica ( y muy especialmente con las que atañen a la castidad:relaciones sexuales sólo dentro del matrimonio y vivir este en apertura total a los hijos).Para muchos esto es algo asi como una "cabezonería" de la Iglesia, y oyes muchas veces, hasta en personas que se consideran creyentes la frase "la Iglesia tendrá que cambiar".
Bueno yo te voy acontar cómo lo veo yo desde mi EXPERIENCIA, tanto de casada creyente, cómo de ser una persona que ha tenido un encuentro muy grande con Dios.
La clave de todo está en lo llamamos el MISTERIO DE LA IGLESIA, es decir, es un "misterio" porque con la mente humana se nos escapa, no responde a razonamientos lógicos, pero es VERDAD, es una verdad que cuando te topas con ella, cuando te la encuentras, te llena de felicidad:La Iglesia no es grupo de humanos que "deciden cosas", la Iglesia es LA ESPOSA DE CRISTO...no podemos comprender hasta que punto ÉL LA AMA,ÉL LA GUIA,ÉL la ha hecho depositaria de la VERDAD.Esto excede infinitamente la inmensa pobreza y pecado de todos y cada uno de los que somos miembros de ella.Te confieso que dE todas las cosas nuevas que he conocido de Él, esta es la más grande , la que más feliz me hace, pues YO soy parte de ese Cuerpo, YO soy parte de la Esposa, y por eso disfruto ya del Banquete de las Bodas.También he visto, me he dado cuenta, hablando con tanta gente , que el conocer este Misterio y vivirlo, hacerlo vida, es algo que sólo encuentras en muy pocos, es verdaderamente estar al otro lado de "la frontera".Por eso es tan dificil tratar de que lo entiendan muchos.
La verdad es que sólo la VERDAD nos da la verdadera libertad y la verdadera felicidad, la que ansía nuestro corazón.Por eso la Iglesia tiene que ser fiel al Esposo, a lo que el Espiritu va inspirando en cada época.El Espiritu va llevando a su pueblo hacia la Verdad, existe ese caminar constante hacia la Verdad y no se cómo explicaros que si esto lo vives entonces no sólo no te produce horror cumplir esas exigencias morales, sino que te llena de gozo y de alegría, disfrutas "a tope" de la vida.Como esposa cristiana te diré que muchas veces me da mucha pena ver a personas discutir sobre si se debe ó no se debe hacer esto y lo otro:relaciones prematrimoniales, usar anticonceptivos...si supieran cómo merece la pena respetarse en el noviazgo ( hasta que punto es expresión de un amor mucho más profundo y destinado a durar) y qué felicidad da el vivir la entrega en el matrimonio cómo entrega total a la Voluntad de Dios, para que Él pueda crear un alma humana...en fin, que las cosas se pueden vivir de muchas maneras, y cómo ves TODO, hasta los actos más cotidianos pueden ser encuentros profundos con el Señor.Y asi, la vida , pues es "otra cosa", algo que de verdad "merece la pena"."HE VENIDO PARA QUE VIVAIS Y VIVAIS EN ABUNDANCIA".DE verdad, no os conformeis con menos.Hemos sido hechos para ¡COSAS GRANDES!!!
Un abrazo fuerte, Catalina

9:49 AM  
Anonymous Anónimo said...

Hola María:

Me ha gustado mucho tu escrito, lleno de espiritu cristiano. Creo que tienes toda la razon cuando hablas que la verdadera meditacion y contemplacion es referida a algo mas alla de ti mismo, a Dios. No buscando algo asi como una integracion con una naturaleza como si eso fuera un dios. Que por otro lado no lleva a ninguna parte. Mirar el mar, sentir la brisa, pasear, escuchar musica, cualquier momento puede servir para que el tiempo deje de moverse y reflexionar y sentir a Dios mas que nunca en ese instante unico e irrepetible, es la maravilla que supone vivir y amar. El amor es la piedra angular del cristiano, pero un amor comprometido que suponga esfuerzo y sacrificio. Porque amar es tan valioso que merece la pena vaciarnos para que llenarnos de Dios. Amamos a Dios cuando amamos a los demas, entre nosotros, cuando miramos mas alla de nuestra propia realidad. San Juan de la Cruz ya decia que el alma se nutre de nuestras experiencias, pensamientos y sentimientos. al estar encerrada en nosotros. Por eso con autenticidad llenar nuestra alma de bondad en cada uno de nuestros actos. Respecto a lo del signo del zodiaco, es complicado quitarlo, al ser un blog lo tienen configurado asi, sin embargo puedes pedir permiso al administrador de la web y quiza puedas conseguirlo. Si no fuera asi, te recomiendo que tengas una web propia, es sencillo y si quieres te podria ayudar.

Un abrazo, de un amigo en Cristo, Carlos

Email: carlos2202@hotmail.com

2:20 PM  
Blogger haciendo camino said...

es la primera vez q entro en tu blog y me aprece uan apsada con sitios asi en internet da gusto, la verdad es q te felicito por q me aprece de lo mejor da gusto encontrarse con gente que tiene los mismo ideales o por lo menos parecidos.
que al santisima vigen del carmen sea el faro de tu vida un saludo muy fuerte.

12:04 AM  
Blogger Jen El said...

:-)

Lo que tus amigos buscan no es a Dios sino una determinada experiencia de silencio, unidad, paz. Esas cosas no son Dios, claro y es la mayor falla de la "espiritualidad" de la Nueva Era y cosas relacionadas, mas "gula espiritual", como diría San Juan de la Cruz que verdadera experiencia de Dios.

Es muy triste.

Como "recién convertido" también he tenido problemas con la moral de la Iglesia y las interpretaciones que algunos hacen de ella de modo que no es sorprendente que personas ajenas a ellas tengan pensamientos similares. Se trata sin embargo de que todo viene en el mismo paquete ¿verdad?

Un abrazo

3:53 AM  
Blogger jose guillermo said...

Hola. Estoy creando www.disemdi.com , un periódico digital que paga según las visitas que tenga tu artículo y me gustaría que colaboraras conmigo.
Concédeme una entrevista a través de Messenger o gmail, mi correo es lonuestro27@hotmail.com. O bien mándame directamente un autorretrato escrito tuyo para colgarlo en la pagina www.wwwdisemdicom.blogspot.com donde está el mio ; conocer a Guillermo Chacón y el de los otros colaboradores.
Un saludo.Jose Guillermo.

2:17 PM  
Blogger Miguelo, sc said...

Recientemente he leido una revista que trataba este mismo tema del que hablas en tu artículo. Esta revista dedicó un número a preguntarse por qué va mucha gente, incluso no creyentes, a los monasterios. He visto que tienen algunos artículos de la revista colgados en internet, por lo que te paso el link por si quieres echarle un ojo:

http://www.elciervo.es/html/default.asp?revista=73

(He leido también tu artículo "Tiempos difíciles"... quizás sea otra "casualidad" que la revista se llame "el Ciervo" y tú hayas subrayado este post con el salmo de "la cierva"...)

Un abrazo de alguien que te lee...

1:02 AM  
Blogger María de Betania said...

Miguelo:

Gracias por el link a la revista de "El Ciervo". Le he echado un vistazo, y me ha hecho gracia encontrarme con las declaraciones de una persona a la que conozco personalmente y que forma parte de ese cada vez más nutrido grupo de "batuequeros entusiastas" que se dejan caer de vez en cuando por el hermoso desierto carmelitano. Lo que dicen los demás entrevistados es, en efecto, algo muy similar a lo que recojo en esta entrada.

Un abrazo.

11:06 PM  

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